Entrar y salir de estados elevados
Salir y entrar de lo cotidiano siempre nos proporciona oportunidades para conocernos y conocer el mundo. Así experimento yo los cambios de escenario y los encuentros humanos.
Me reincorporo a la vida en Ibiza tras una inmersión en naturaleza y actividades elevadas que me han dejado flotando en un poso de bienestar y sentido.
El retiro de semana santa que llevábamos Isabel Manso y yo un año preparando ha sido una experiencia que ha superado expectativas y visiones. Como les compartí a los participantes, este retiro no era un producto. Siempre he sentido que me dedico a la educación, no al entretenimiento ni a la venta masiva de impactos rápidos y efímeros.
Mi afán es generar espacios en los que, a través del cuerpo, el intelecto y los vínculos, podamos retornar al equilibrio y a la vida inspirada. Esto no se hace desde la negación de lo que somos o estamos viviendo en este momento, sino saliendo al encuentro de todo lo que es, con el corazón espacioso.
La inmersión profunda en naturaleza, sin coches, tecnología o distracciones de lo cotidiano, ha generado el ambiente en el que el tiempo cambia. El ritmo existe para marcar nuestras rutas, encuentros y actividades, pero se extiende con permisos y pausas diferentes.
Los árboles, los pájaros, el sol y el aire se encargan de que los sistemas de vitalidad se estimulen y eleven. El movimiento actualiza cualquier estancamiento y nos recuerda que desplazarse es necesario y requiere valentía.