Practicar con sentido II (cuerpo, movimiento y naturaleza)
Algunos temas se convierten en ejes principales de nuestra vida. Como los grandes éxitos de la radio, los vivimos una y otra vez, como palabras y también como eventos concretos.
En realidad, muchos de estos temas no son especiales, o sí lo son, pero como su esencia es universal acaban siendo muy inclusivos.
Lo que quiero decir es que lo que para mí es muy especial, en realidad es muy natural.
Hace unas semanas estuve en Madrid compartiendo el contenido de un taller que tenía como objetivo despertar el gusto por vivir en el cuerpo. Para ello, tracé mapas para conocerlo mejor y comprender el valor del movimiento. Ambos son precursores de cualquiera de nuestras experiencias, sean gloriosas o desastrosas.
Todo lo que vivimos ocurre en nuestro cuerpo: pensar, hablar, saborear, acariciar, tomar el sol, ver una película. Nada de esto sería posible si no tuviéramos cerebro, boca, manos, piel y ojos. Piensa en cualquier actividad que haces en tu día: ninguna ocurre fuera del cuerpo.
Antes de que alguien me discuta esto, sé que hay cosas que pueden suceder fuera del cuerpo y que tienen que ver con la conciencia, pero ese es tema para otra conversación. :-)
Volviendo al cuerpo, las ideas fundamentales que quiero destacar son tres:
El cuerpo está vivo: no es un recipiente inerte ni un objeto que manipular, sino un organismo con procesos, naturaleza y sabiduría.
El cuerpo es experiencia: toda nuestra vida ocurre en este espacio físico que nos acompaña a todas partes. Incluso cuando no nos movemos, al recordar algo nuestras emociones y sensaciones físicas se adaptan a esa memoria.
El cuerpo nos habla: recibimos señales constantemente a través de dos grandes sistemas de información, el musculoesquelético y el visceral.
El movimiento también nos deja algunas ideas fundamentales, especialmente que es la función principal del cerebro, la que nos ha ayudado a evolucionar. Pero ¿para qué nos sirve el movimiento? ¿Qué funciones cumple? Porque no tiene como objetivo que ganemos músculos en el gimnasio; sus funciones van mucho más allá de los usos culturales.
El movimiento es:
Exploración: nos permite explorar el entorno, evitar peligros y encontrar recursos (ya sé que ahora también lo hacemos desde Instagram y Amazon).
Expresión: encontrar soluciones, generar ideas, movilizar lo subjetivo, ser y sentir (algo que nos hace profundamente humanas).
Conexión: interactuar socialmente, conectar, pertenecer (esto nos recuerda que somos biológicamente comunidad y que nuestro instinto es vivirlo y sentirlo).
Estas ideas cobran más fuerza para mí cuanto más me conecto con la naturaleza. Los sonidos y los silencios del medio natural, los colores, los olores, la evidencia del clima y sus ciclos, el abrazo sensorial y la disolución del tiempo me llevan a querer sentir mi cuerpo y moverlo para explorar el entorno.
Por eso, muchos de mis planes giran en torno a la naturaleza. En dos días empezamos el retiro de Semana Santa en la Alta Garrotxa. Estoy muy feliz de haber vuelto a encajar la propuesta de retiro residencial en un recorrido que se había quedado orbitando en torno a la educación. ¡Muchas ganas de retirarme con vosotr@s!